Arranqué mi aventura en la Costa Brava en Lloret de Mar, donde me enamoré de los Caminos de Ronda (senderos costeros). Descubrí calas con agua cristalina y bosques de pinos. Seguí hasta Tossa de Mar, con su castillo medieval junto al mar, un lugar mágico al atardecer.
Para darle un toque cultural, me acerqué a Figueres, con el Museo Dalí: surreal, colorido y totalmente loco, tal como esperaba de Dalí. Luego conduje hasta Cadaqués, un pueblito blanco en el que Dalí vivió mucho tiempo. Recorrer sus callejuelas y su puerto me impregnó de ese aire creativo. Me di un capricho con marisco fresco en una taberna con vistas al Mediterráneo.
Caminos de Ronda: Rutas peatonales a lo largo de la costa rocosa, perfectas para exploradores.
El “Triángulo Daliniano”: Figueres (museo), Portlligat (casa de Dalí) y Púbol (castillo de Dalí).
Playas y calas: Cala Pola, Cala Giverola cerca de Tossa, Cala Sa Tuna en Begur.
Gastronomía: Fideuà, suquet de peix (guiso de pescado), cava.
Mejor época: Mayo–junio y septiembre, menos masificado que julio/agosto.
Ideal para: Playeros, amantes de la cultura (Dalí), viajeros activos (senderismo costero).
Costes: Museo Dalí unos 15 EUR, platos de pescado 12–20 EUR, alojamiento 60–120 EUR/noche según la zona.
Duración recomendada: 4–7 días, yendo desde Tossa hasta Cadaqués y disfrutando de playas y cultura.