Empecé mi viaje en Sevilla, la vibrante capital de Andalucía. La primera noche asistí a un espectáculo de flamenco impresionante en un pequeño bar del barrio de Triana. Al día siguiente visité el Alcázar, un palacio lleno de detalles moriscos y jardines de ensueño. Después seguí rumbo a Córdoba, donde la Mezquita (mezcla de mezquita y catedral) con sus infinitos arcos rojos y blancos me dejó boquiabierta. Paseé por la Judería, el antiguo barrio judío, admirando los patios llenos de flores.
Mi última parada fue Granada. Desde lejos ya se alzaba la Alhambra sobre la ciudad. Hice una visita nocturna y ver los palacios moriscos con luces tenues fue puro encanto. De día exploré el barrio del Albaicín, con sus callejuelas estrechas, y disfruté unas tapas mientras contemplaba las cumbres nevadas de Sierra Nevada. Andalucía me impactó profundamente: esa mezcla de herencia oriental, alegría española y delicias como gazpacho y tortilla es inigualable.
Flamenco: No te pierdas al menos un show auténtico (por ejemplo, en Triana/Sevilla).
Gastronomía: Prueba las tapas en Granada (a veces te sirven un aperitivo gratis con la bebida), el salmorejo en Córdoba y el jerez de Jerez de la Frontera.
Entradas para la Alhambra: Resérvalas en línea con antelación; se agotan rápido.
Tiempo de visita: Al menos una noche en cada ciudad para vivir el ambiente nocturno.
Mejor época: Primavera (marzo–mayo) y otoño (sept.–oct.) con temperaturas agradables y menos turistas.
Ideal para: Amantes de la cultura, fans de la arquitectura morisca, foodies, aficionados a la música y al baile.
Costes: Nivel medio – entrada a la Alhambra unos 14 EUR, Mezquita alrededor de 11 EUR, alojamiento entre 50 y 100 EUR/noche.
Duración recomendada: Mínimo 1 semana, mejor 10 días, para ver Sevilla, Córdoba y Granada con calma.